¿Tienes Miedo?

¿Tienes Miedo?

Di “gracias” a tus miedos y suéltalos.

No te das cuenta de que eres prisionero del miedo, hasta que dejas la comodidad del sofá de tu sala para emprender algo diferente a lo que siempre has hecho, pero que tiene relación con tu verdadera pasión, y que con frecuencia está conectado con tu misión en la vida. Algo semejante le ocurre al pez, que no sabe que está en el agua, ni cree que pueda existir un medio distinto al del océano o de los ríos. La diferencia, es que los seres humanos podemos tener logros insospechados, cuando nos atrevemos a salir de nuestra zona de confort.

En el fondo, tiene miedo quien no sabe quién es, porque no sabe que la muerte no existe, que no es un cuerpo… Tiene miedo quien cree que está solo, que Dios le abandonó a su suerte cuando nació… También le tiene miedo a lo desconocido, al rechazo, al fracaso, al vivir y al morir.

Como es bien sabido, la energía sigue al pensamiento, de modo que si instalas en ti creencias que fomenten tu confianza, tu fe en el Universo y en ti mismo, seguro que encontrarás el impulso suficiente para moverte en una dirección diferente de la habitual… sin miedos o con ellos.

Una seguridad falsa.

Tal vez estés «bien». Cómodo. Trabajas tus ocho horas, sin pasión, pero al menos después, tienes tiempo para descansar. Crees que la vida es esto. Tal vez en tu infancia, adolescencia o juventud tuviste una pasión, algo que te habría gustado hacer sobre todas las cosas, pero ahora ya prácticamente lo has olvidado. Te sientes «seguro», pero no eres feliz.

Sin embargo, parece que los miedos surgen cuando consideramos el emprender algo nuevo, ¿no? Bueno, quiero decirte que los miedos, ya estaban ahí; eran los mismos que nos mantenían paralizados. Así que lo que ocurre cuando consideramos y decidimos emprender algo nuevo, no es que estamos creando miedos, sino que afloran los que ya estaban. Así pues, no te preocupes si tienes miedo ante la incertidumbre. De hecho, deberías alegrarte, porque gracias a tu valentía, esos miedos que no reconocías, salen a la superficie, y ahora los puedes ver. Y si los puedes ver, puedes hacer algo con ellos.

Lo que debes hacer, es convivir con el miedo a la incertidumbre, que es una ley de este mundo. En cuanto a no decidirte a emprender lo nuevo, eres libre de rendirte ante este miedo, pero piensa en ti mismo en el lecho de muerte: ¿te sentirás contento con lo que hiciste con tu vida? ¿Te ves a ti mismo, en este caso, yendo al otro lado, lleno de plenitud y confianza?

Pensamientos contra el miedo.

¿Podemos tener pensamientos que nos ayuden a salir del miedo? Obviamente, en lugar de centrar repetidamente lo que pensamos alrededor de un pasado que nos hizo sufrir, y de un futuro temible, lo que evidentemente alimentará nuestros miedos, es mejor enfocarnos en pensar en cosas que nos darán confort y confianza.

Esa es la forma de lograrlo: sustituir nuestros pensamientos y creencias atemorizantes, por otros más constructivos nos puede permitir manejar mejor nuestro miedo, aunque en el fondo, no es posible erradicarlo, porque el miedo es una emoción, una energía, y el pensamiento solo, no basta para erradicarlo. De hecho, a todo pensamiento, siempre se opone otro, y seguro que vas a encontrar pensamientos que justifiquen tus miedos.

La verdad, es que siempre vamos a tener miedos, mientras tengamos pensamientos y creencias del pasado para soltar. Así pues, hay que saber que tener miedo, no es un problema. El tema es: ¿qué vas a hacer con ese miedo que estás sintiendo?

Di «gracias» a tus miedos, y suéltalos.

El Ho’oponopono, este arte ancestral hawaiano. me dice que los miedos son memorias, y como en el caso de todas las memorias, basta con decirles «gracias», y soltarlos, en vez de resistirlos y permitir que tomen el control.

Mi recomendación es: siente el miedo, pero no le des el control. Los miedos son inevitables; están ahí, agazapados, y van a surgir siempre que queramos hacer (o tengamos que hacer) algo diferente. Anímate a sentirlos. No le tengas miedo al miedo. Haz lo que te propusiste hacer de todos modos.

Diles “gracias pero no gracias, no compro” a los miedos. Suelta, confía y libérate.


Publicado: 15-10-2018
 

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